A 16 años de su concreción, el robo al Banco Río de Acassuso sigue dando de qué hablar. Hubo libros, una película con Guillermo Francella y hasta una canción compuesta e interpretada por uno de sus protagonistas; el documental Los Ladrones: La verdadera historia del robo del siglo -disponible desde este miércoles en Netflix- es un capítulo más en este relato de nunca acabar.
El director Matías Gueilburt cuenta cómo reconstruyó “el antes”, “el durante” y “el después” a partir de los testimonios de Fernando Araujo, Mario Vitette Sellanes, Rubén “Beto” de la Torre y Sebastián García Bolster; como así también de rehenes, policías, y otros nombres relacionados al caso. El resultado escapa a los cánones de este tipo de trabajos y ofrece una realidad tamizada por recreaciones protagonizadas por los propios hacedores del hecho.
El épico atraco sin víctimas y con la participación de efectivos del grupo Halcón se ejecutó un 13 de enero de 2006. Y la historia convertida en mito, que inspiró La casa de papel, algunos libros y El robo del siglo, el taquillero filme protagonizado por Guillermo Francella y Diego Peretti, se suma a la carta Made in Argentina de Netflix, 16 años después, bajo el ojo del director Matías Gueilburt.
La primera consigna fue dejarse llevar, dice Gueilburt, sobre la pieza que más allá de repasar con lupa y testimonios reales la planificación del robo, explora “las distintas formas de ver el mundo” de cuatro personajes tan disímiles como funcionales al relato.
Primera vez hablando en cámara
Es la primera vez en que Fernando Araujo, considerado como la persona que ideó el plan del robo al banco, da su testimonio en cámara. Según reveló el director del documental, la única pieza audiovisual que existía de él era un fragmento muy breve en internet del momento en que lo detienen en San Juan, en 2006, donde no se le ve la cara y solo se lo escucha decir “arte, arte, arte”.
Banco real y reconstruido
Para el rodaje se pudo filmar en algunas de las locaciones reales donde se produjo el robo en 2006, como el exterior de la sucursal del banco en Acassuso, así como los túneles por donde ingresaron los ladrones y luego escaparon en gomón con el botín. Sin embargo, para las escenas en el interior del banco hubo que reconstruir escenarios y se utilizó una bóveda de un banco antiguo de Buenos Aires, que está fuera de funcionamiento.
Ladrones “en miniatura” dentro del banco
Rodar cómo se planeó el paso a paso del robo al banco fue una verdadera obra de arte. Por un lado, se filmaron a los ladrones, en un croma, recreando las acciones que tuvieron a cargo el día del asalto. Por el otro, se diseñó una maqueta del banco a escala que llevó 4 meses de confección, y de grandes dimensiones: 8 metros de largo por 2 metros de ancho y un metro y medio de alto. Gracias a los efectos especiales fue posible ensamblar ambas partes e insertar a los ladrones dentro de la maqueta.
Algunos amigos, otros no tanto
Sebastián García Bolster y Fernando Araujo son los únicos miembros de la banda que luego de todo lo que sucedió a partir del robo, mantienen un vínculo de cercanía. Si bien el objetivo de la película documental fue filmar los testimonios de cada uno por separado y que no tuvieran puntos de contacto, Sebastián se sumó como extra en una escena donde Fernando está dando clases de artes marciales. Con Luis Vitette Sellanes y Rubén de la Torre, no mantienen relación.
Rodaje en Uruguay
El testimonio de Luis Mario Vitette Sellanes, conocido como “el hombre del traje gris”, se filmó en su totalidad en Uruguay debido a que no puede regresar a Argentina, en las ciudades de San José y Colonia, y en pleno pico de pandemia a mediados de 2020. En Colonia se recrearon las escenas del túnel para ingresar al banco y las de navegación en lancha. Mientras que en San José, lugar donde reside Vitette, se usaron como locaciones la joyería en la que trabaja actualmente y la sala del emblemático Teatro Bartolomé Macció para la transformación en "El hombre del traje gris" y así reconstruir la escena de la negociación por teléfono.
Rodaje en San Juan
La quebrada de Bauchazeta fue el lugar elegido por Fernando Araujo como escondite en 2006 tras el robo. Parte de su testimonio en el documental fue rodado en ese mismo lugar, durante tres días, donde Araujo volvió a plantar campamento a más de 3.200 metros de altura, rodeado nada más que de montañas y vertientes de aguas cristalinas.
Reconstrucción del “Cañón power”
Para la película documental, Sebastián García Bolster construyó durante dos meses una réplica del “cañón power”, la herramienta especial que abría las cajas de seguridad del banco en segundos, igual a la que utilizó en 2006.