"Mendoza, mil gracias" fueron las primeras palabras que dijo Andrés Calamaro ante miles de personas que se dieron cita en el Multiespacio Cultural Luján de Cuyo para disfrutar de uno de los músicos que seguramente formó parte importante de su juventud.
Fascinado por el marco de gente y el ambiente de alegría que se sentía fuerte en el predio al costado de la ruta 40, el Salmón cantó casi dos horas ante un público que quedó extasiado de tanta música. El recital es parte de su gira por Latinoamérica, Agenda 1999, en la cual el icónico músico argentino repasa más de 20 canciones de su extenso repertorio, demostrando que a sus 63 años sigue siendo una figura indiscutible del rock en español.
El show, fiel a su estilo, estuvo cargado de matices y guiños que solo Calamaro puede ofrecer, versionando muchos de sus clásicos y sorprendiendo tema tras tema. Si bien muchos de los asistentes esperaban una noche repleta de los temas más reproducidos del Salmón, el músico decidió hacer un mix entre algunos de sus clásicos y otros no tan convencionales, evitando, quizás así, caer en la nostalgia.

Pasadas las 21.20, Andrés subió al escenario vistiendo un pañuelo negro en el pelo y un saco rojo, y junto con su banda comenzó los acordes de "Mujer Mundial". El primer gran aplauso se hizo esperar hasta la tercera canción, cuando todos los presentes volvieron a su juventud con "Cuando te conocí", seguido de "A los Ojos", "Más duele" y "Te quiero igual"
Transitando la primera ahora de show, el cantor no quiso dejar pasar la oportunidad de recordar al líder de Los Enanitos Verdes: "Le voy a dedicar estas canciones a mi querido amigo Marciano Cantero" y agregó mientras los presentes emocionados aplaudían, "gracias Marciano por tu dulzura". Seguidamente, tocó otra de las canciones del disco 'Honestidad Brutal' (el más citado en la noche), "Una Bomba". Llegó el momento de escucharlo más tranquilo frente al piano, y así cantó "Buena suerte y hasta luego", "No tan Buenos Aires", "Clonazepam y circo" y "No va más".
En todo momento se vio al ex cantante de Los Rodríguez muy emocionado y entusiasmado por cómo el público le devolvía de igual a igual la energía que estaba imprimiendo en el escenario. "Mil gracias por venir de a tantos. Mendoza merjo que nunca, siempre me quisieron pero nunca los oí así" dijo y comenzó a tocar "Las heridas", seguido de una versión bolero de "Los aviones".
Cerca de las 22.45 comenzaron a sonar los clásicos más esperados por la mayoría de los presentes, y los próximos 30 minutos se convirtieron en una ola de cantos y brazos levantados al aire. Es que había llegado el momento de "Algún lugar encontraré", "La parte de adelante", "Cuando no estás", "Tuyo siempre", "Crímenes Perfectos", "Alta suciedad", "Flaca" y "Paloma". Y como sabe la mayoría de los fanáticos del salmón que han ido a alguno de sus shows, la estrofa que dice "Mi vida fuimos a volar con un solo paracaídas", marca el principio del fin.

Antes de retirarse del escenario a la espera de pedido de bis por parte de los presentes, Andrés dijo: "nunca tuvimos un público tan encantador, Mendoza es ya la curva final de este show", haciendo referencia a su tour, el cual finaliza el 8 de diciembre en Bahía Blanca.
Luego de unos segundos con el escenario vació y las luces apagadas, Calamaro y su banda regresaron para despedirse de Mendoza a lo grande y cantando junto a sus seguidores con "Estadio Azteca" y "Los chicos".
La velada contó con la complicidad de su banda, integrada por Germán Wiedemer, Julian Kanevsky, Mariano Domínguez, Andrés Litwin y Brian Figueroa, quienes entregaron una performance impecable. La conexión entre los músicos y Calamaro se percibió en cada acorde, creando un clima íntimo pese a la magnitud del evento.
Sin dudas la noche del 15 de noviembre de 2024 quedará guardada en la memoria de los miles de mendocinos que se dieron cita en el Multiespacio Cultural Luján de Cuyo, que cantaron a la par de su ídolo aquellas canciones que marcaron distintos momentos de su vida.