Cosquín Rock: el festival de todos

La Cope 107.7 volvió a decir presente en Santa María de Punilla y confirmó que el Cosquín Rock ya no es solo territorio netamente rockero: es el punto de encuentro de todos los sonidos.

16 Febrero de 2026 - 11:49

cosquin rock 2026 — La Coope

Por segundo año consecutivo, La Cope 107.7 cruzó la cordillera para instalarse en el corazón del festival más federal de la música argentina. Desde Santa María de Punilla, allí donde cada verano late el pulso de Cosquín, el Cosquín Rock 2026 volvió a demostrar que su nombre ya no limita su identidad.

El Cosquín Rock dejó de ser un festival exclusivamente para rockeros. Si alguna vez lo fue, hoy esa definición quedó chica. En sus dos jornadas, el predio se transformó en un mapa sonoro donde convivieron el rock clásico, el pop de estadios, la electrónica y nuevas corrientes urbanas. Una postal que habla de evolución, pero también de una lectura inteligente del presente musical.

La apuesta de su creador, José Palazzo, fue clara: ampliar horizontes sin perder esencia. Más escenarios, mayor diversidad de propuestas y una grilla que dialogó con distintas generaciones. En ese esquema, artistas pop del momento como Lali y Coti aportaron frescura y un público renovado, confirmando que el festival entendió hacia dónde se mueve la industria.

Pero lejos de diluir su ADN, Cosquín Rock sostuvo con firmeza su columna vertebral. Las guitarras pesadas, los riffs clásicos y la mística festivalera tuvieron representantes de peso: Las Pelotas, Babasonicos, Divididos, La Vela Puerca, Kapanga, Ciro y Los Persas y Las Pastillas del Abuelo, bandas que tienen más de 15 ediciones encima, y que volvieron a dejar en claro por qué siguen siendo pilares indiscutidos del rock nacional y rioplatense.

 

 

 

Entre el público del Cosquín Rock 2026 se pudo ver, durante ambas jornadas, una postal que resume el espíritu del festival: diversidad absoluta. Desde pequeños que vivieron su primer Cosquín, hasta fanáticos que ya suman más de veinte ediciones en el lomo. Familias completas, grupos de amigos históricos y nuevas generaciones compartiendo un mismo ritual.

Y si hay algo que nunca falta, que ya es parte del ADN del festival, son las corridas de lado a lado. El clásico sprint entre escenarios para no perderse ni un minuto de una grilla repleta de artistas convocantes. Porque este año la programación fue intensa, casi sin respiro. Según datos oficiales de la organización, alrededor de 90.000 personas pasaron por el predio a lo largo de las dos jornadas, confirmando que el Cosquín Rock sigue siendo el festival más grande del país.

Uno de los momentos más emotivos fue, sin dudas, el regreso de Fito Páez a los escenarios del festival. Su vuelta luego de dos años, no solo significó un reencuentro con el público, sino también una reafirmación de la historia viva que atraviesa al Cosquín Rock desde sus primeras ediciones. El rosarino hizo cantar y saltar a miles de personas que se unían en el amor de los clásicos de la música nacional.

 

 

Entra las perlitas de ambas jornadas, se destaca el show de Turf con uno de los ingresos más comentados del fin de semana: Joaquín Levinton apareció en ambulancia, fue trasladado en camilla hasta el escenario en una puesta que hizo alusión al problema cardíaco que atravesó el año pasado. El mensaje fue claro: está 100% recuperado. Y lo demostró dejando la vida en cada salto y en cada clásico coreado por el público.

Por su parte, Kapanga también volvió a decir presente. Martín "El Mono" Fabio, quien también atravesó un problema de salud el año pasado, no se guardó nada. Hizo bailar al público capanguero y repasó los hits que ya son parte del cancionero popular festivalero. 

El trap también tuvo su espacio con Ysy A, y el imponente show de Trueno, quien sorprendió al invitar a León Gieco en uno de los cruces más celebrados del fin de semana. Ya con la noche sobre el imponente escenario Sur, ambos interpretaron "Cinco siglos igual" y "Tierra Zanta".

Hubo cierres sorpresivos que elevaron la vara: Caras Extrañas y Louta fue protagonistas de la noche número 2. Los Caligaris se encargó de cerrar la primera jornada con su habitual fiesta circense, mientras en el otro extremo del precio el rock se hacía sentir con Viejas Locas y Jóvenes Pordioseros.

La edición 2026 también tuvo un marcado pulso internacional. Entre las visitas más esperadas estuvieron los escoceses de Franz Ferdinand. Desde Colombia llegó Morat. Y uno de los platos fuertes fue el show de The Chemical Brothers, que transformó el predio en una verdadera rave multitudinaria.

Así, Cosquín Rock 2026 terminó de consolidar su perfil internacional, combinando figuras globales con artistas nacionales en un mismo escenario, ampliando fronteras sin perder identidad.

Desde la mirada de La Coope, la experiencia fue contundente: organización sólida, público diverso y una identidad que se expande sin perder raíces. Cosquín Rock es hoy una marca cultural que representa algo más que un género. Es el espacio donde conviven distintas tribus musicales bajo una misma bandera.

En tiempos donde las etiquetas se desdibujan, el festival entendió que el futuro no está en cerrar puertas, sino en abrir escenarios. Y quizás por eso, más que nunca, este 2026 confirmó una idea que ya no admite discusión: Cosquín Rock es el Cosquín de todos.

 

Dos días llegas de encuentros sobre el escenario

Y si algo marcó este Cosquín Rock 2026 fueron las colaboraciones. Artistas de distintas generaciones y estilos dejaron el ego de lado para demostrar que hay unión real en la música argentina. Además de cantar con Trueno, León Gieco también compartió escenario con Agarrate Catalina, aportando mística rioplatense al festival. Emiliano Brancciari, de No Te Va Gustar, se subió con El Kuelgue para cantar "Mil Horas", generando uno de los momentos más coreados. En dicho show, el punto más emotivo fue cuando Litto Nebbia apareció para cantar junto a la banda liderada por Julián Kartún, en un cruce generacional que sintetizó el espíritu del festival.

Y si hablamos de juntadas sobre el escenario, uno de los momentos más celebrados de la jornada dos fue el reencuentro de parte de la formación histórica de Bersuit Vergarabat. En un guiño cargado de memoria y complicidad, Gustavo Cordera invitó al escenario a Oscar Righi y Alberto Verenzuela para revivir algunos de los himnos más potentes del repertorio bersuitero. Juntos interpretaron "Se viene el estallido", "Yo tomo" y "Devolvé la bolsa", desatando una fiesta colectiva que mezcló nostalgia, pogos multitudinarios y esa mística irreverente que marcó a fuego a toda una generación del rock argentino. "No quería venir sin una sorpresa para todos ustedes: voy a traer un pedazo extrañable de mi vida, de todo lo que fui, a este escenario. Este va a ser un momento único" expresó el músico totalmente emocionado.

Del pop al Cosquín Rock

Este año también marcó el debut de Coti en Cosquín Rock, luego de más de tres décadas de carrera. Su presentación en el escenario Boomerang fue una reivindicación: finalmente el festival reconoció su peso artístico. El público respondió con fidelidad absoluta, cantando cada clásico de principio a fin. Y si hablamos de convocatoria, Lali fue protagonista del primer día. Aunque no esté enmarcada dentro del rock tradicional, dejó en claro que el pop tiene su lugar ganado en Cosquín Rock.

En el escenario sorpresa llegó otra escena inesperada: Abel Pintos se animó a cantar "Ji Ji Ji" de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, demostrando que el famoso "pogo de Abel Pintos" dejó de ser un meme para convertirse en una realidad palpable en el predio. Más tarde, el cruce generacional continuó cuando subió al escenario junto a Eruca Sativa, la banda liderada por Lula Bertoldi. En lo que fue su primera presentación en el Cosquín Rock, otro debut destacado de esta edición, el cantante de "La Llave" demostró que estuvo a la altura del festival. Recorrió su costado más romántico y sus canciones pop.