El próximo jueves 21 de agosto a las 21 h, el imponente Arena Maipú Stadium será testigo de un evento sin precedentes: la primera presentación en Mendoza de Los Kjarkas, la agrupación más emblemática de la música andina. Con casi seis décadas de trayectoria, el grupo boliviano llega para compartir su legado cultural en una noche que promete ser inolvidable.
Fundados en 1965 en Capinota, Cochabamba, por los hermanos Wilson, Castel y Gonzalo Hermosa, junto a Édgar Villarroel, Los Kjarkas comenzaron interpretando zambas argentinas en fiestas populares. Pronto decidieron abrazar los ritmos tradicionales de su tierra (cuecas, wayñus, bailecitos) y transformarlos en un lenguaje musical universal. "Nuestra música es el alma de nuestro pueblo", ha expresado Gonzalo Hermosa, líder histórico del grupo.

Su primer disco, 'Bolivia' (1976), incluyó clásicos como "La leyenda del amor" y marcó el inicio de una prolífica carrera. A lo largo de los años, se sumaron músicos como Ulises Hermosa, Gastón Guardia, Julio Lavayén, y más recientemente Gonzalo Hermosa Jr., Lin Angulo y el japonés Makoto Shishido, quienes aportaron frescura sin perder la esencia andina.
En 1984, representaron a Bolivia en el Festival de Música Popular de Japón, donde "Florcita azul" fue reconocida entre las diez mejores canciones. Su tema "Llorando se fue" fue plagiado por Kaoma en el hit "Lambada", lo que derivó en un juicio que ganaron, sentando precedente en derechos de autor en la música latinoamericana.
La presentación en Mendoza será un recorrido por clásicos como "Imillitay", "Wayayay", "Ave de cristal" y "Al final", además de nuevas composiciones de discos recientes como 'Fría' y 'Munasq'echay'. "Cada canción es una historia que queremos compartir con el mundo", afirman los músicos.
Las entradas están disponibles en Ticketek.com.ar y en boleterías del Arena Maipú (solo en efectivo).
Con más de 30 álbumes y una historia que trasciende fronteras, Los Kjarkas no solo son íconos de la música boliviana, sino también embajadores de una identidad latinoamericana profunda, llena de colores, emociones y raíces. Una noche que quedará grabada en el corazón del público mendocino.